Iré al grano contandóos que ayer mismo por la tarde me encontré con la vecina de casa, la de 80 palos que anda en calcetines y sandalias sólo si hace frío suficiente. No esperaba obtener de ella más que un hola y algún comentario estilo "¿está ya arreglado el ascensor?", cuando me pasó un sobre a la mano, como si fuese de la INTERPOL, y salió escaleras abajo con la perra sin más.
No pude esperar, y en el ascensor encontré esto:
"Vecina,
sé dónde trabajas y qué haces. Eres artista como yo lo fui. Te hago entrega de esta canción de revista, creada por mí misma, en la culminación de mi arte, cuando dejé de representar con los pechos al fresco y me puse a componer:
Picantón, picantón, picantón,

mírame bien, picantón.
Venida de una tierra de campo
salida de la granja volé,
llegué a estos madriles
cargada de morcillas
que a mis padres les robé.
Joven como nadie,
ingenua como ella
con las piernas largas
y cara de paella.
Picantón, picantón, picantón,
mírame bien, picantón.
Tiéndeme una mano,
en el Moulin Rouge,
aquí en la Capital hay eso
y mucho más
¡y yo te haré un favor, que ya veráaaas!"
Sabéis que me gusta lo irracional y la juerga morena, pero esto no lo pude concebir. Imaginar a Bárbara Rey cantando esto se me hizo insoportable y metí el sobre con su contenido bajo la puerta de la vecina de al lado mío, que no la conozco.
Os informaré de los efectos colaterales.