"Espinete, ¿te vienes a la panadería de Chema?"
Don Pimpón, 1985


5/20/2011

Eraso Alcampo, un caso singular

Eraso era un colega de la oficina cuando yo trabajaba en la ONG "Chorradas Sin Fronteras" (ONG con la firme convicción de que exportar chorradas varias a los países en vías de desarrollo, los ayudaría a salir de la miseria).
Eraso trabajaba en "el departamento de captación de artilugios chorras", y ciertamente era un tipo impecable en su trabajo, además de buen compañero y tipo genial. Pesaba 180 kilos, pero eso nunca fue un handicap para él.
Hace poco, pasé por delante de mi antigua oficina, y vislumbré un mozo alto y
corpulento atando su bicicleta. Los músculos de sus brazos despertaban los sentidos de cualquiera como café por la mañana, así que no lo dudé y me acerqué a pedirle su teléfono para una amiga mía soltera (yo salgo con Apolo, el chico anglosajón, ya sabéis). Al acercarme, me tropecé y me caí de bruces contra su preciosa bicicleta de ciudad, y aquel musculoso se dio la vuelta para ayudarme. Adivinad quién era.
El mismo chico que una buena mañana cuatro años antes se había bajado los pantalones en la oficina, y nos había mostrado con preocupación las escoceduras de sus muslos provocadas por el roce del andar. Eraso Alcampo era ahora un atleta, un griego, un Adonis. Cuando le pregunté quién le habia hecho aquello, señaló su bici, y me dio una tarjeta con su teléfono y la curiosa dirección de un blog de moda que sigo desde entonces. Os lo recomiendo.
Croooak!
En la foto, Eraso en su primer día en bicicleta, sólo dos meses atrás.

4/26/2011

poema del hombre apaleado


Cuarenta y cinco palos
le han caído
a Jacinto Milán
mucha gente lo conoce
como el cuñao,
pero eso es una historia
y esto un poema.

Cuarenta y cinco palos
llovidos
como la regla de don Gerardo
en sus uñas pringosas
cuando era solo un colegial
jesuítico.

Cuarenta y cinco mazas
bien dadas,
salidas de la boca de un suegro
a grito de "adherido",
"suelta ese pan, que no hay bastante",
o "tú pasas el verano con nosotros, sí,
pero te pagas el billete del Alsa".

Cuarenta y cinco rizos
cortantes como agujas
que cuelgan de la cabeza
de alguna mujerzuela del barrio
que cautivó su corazón
pijazo
y hoy la llaman señora de Tal.

Y sobretodo,
cuarenta y cinco dias
por año trabajado
si no deja de perder el tiempo
leyendo
gilipolleces como esta

A Damián, el Vasco

En la foto: Damian el Vasco, alias Michi, disfrazado de Sergio Dalma, su personaje de novela favorito.

4/14/2011

Acanto del Bosque, como una selva en la montaña

Acanto del Bosque está en la sierra madrileña. Si no lo crees, coge el coche y conduce hacia el norte, dirección Resquejos del Camino o Miscelánea de las Fuentes. Entre uno y otro, está Acanto del Bosque.
Lo sé, porque en una ocasión tuvimos que hacer noche allí, camino de Segovia. Salimos a las siete de la mañana siete amigos míos y yo en una caravana de color caqui en la que habíamos pintado estrellas parduzcas. Parecíamos los colegas de Scooby Doo de aventura, y no creas que no fue así.
A las nueve de la noche, poco después de pasar Guadarrama tras una caravana de más de doce horas (Eladio, uno de los colegas, nos aseguró que hubiesemos tardado menos andando), nos rendimos al sueño. Lecturas (el nombre viene de su afición a las canicas des de niña ) nos advirtió que no podía más con el volante y los pedales, y que debiamos parar alli mismo, "en cualquier lugar", amenazó.
Aquello nos sonó desproporcionado, pero cedimos porque los de más éramos aun universitarios sin carnet de conducir, y Lecturas se había lucido ya bastante. Vimos el cartelito "Acanto del Bosque", y nos desviamos partidos de risa, porque el nombre nos pareció grotesco. Entonces, quinientos metros más allá, un nativo en taparrabos salió con una cesta llena de piñones , y nos dio la bienvenida en un idioma desconocido. Lo curioso es que era nativo, pero nativo americano, y aquello nos dejó a cuadros. Unos metros más allá, estaba el resto de la población . Pelos lacios, ojos andinos, desnudez al canto, y etcetera. Mis compañeros de forestales alucinaron con el panorama, pero no de ver aquellos amigos en cueros, si no en comprobar que la flora era por completo de la America del Amazonas. "Carayo", exclamó Migueliño, un regalo que nos había llovido de Galicia aquel curso, "esto ye como estar allá , al otru lau!" En lugar de dormir, pasaron la noche tomando muestras de unas y otras plantas, y hasta Lecturas acabó retozando con un interesante tipo con el pelo más abajo del trasero.
Yo, como era de letras, me hice un ovillo en un rincón y me quede como un troncazo.
A la mañana siguiente, amanecimos en un pueblo de piedra, con pino simple, algún chopo, zarzas por doquier y cuarenta personajes vestidos de ir a comprar al mercado mirandonos dormir en medio de la plazuela.
Nos buscamos con las miradas y nos pedimos explicaciones de aquella experiencia ensoñadora. Finalmente, Migueliño nos aclaró la cuestión. "pues van a haber sido las setiñas esas que comimos como aperitivo".
Cogimos el coche como si disimulásemos de algo, y salimos disparados hasta Segovia. "Dos dias de viaje, y una visita al Amazonas, y todo, para volver a ver el acueducto en plan cole..." dijo Marioneta, el más quejica. Sin embargo, esta vez, tenia muchísima razón.

3/31/2011

CARTELERA CULTURAL

Título: Mármol ajeno
Género: Drama estratégico
Duración real: 77 minutos
Sensación de duración para el espectador: la vida
Actores: Melquiades Ambiguo como Alberto
Actores secundarios: Melquiades Ambiguo como Mary Mar
Estrella invitada: la osa mayor

Una nube de polvorosa invade un barrio de la periferia. Cientos de casas se han cubierto de polvo por dentro y por fuera, y varios vecinos se preguntan qué demonios sucede. Alberto, un muchacho que acaba de independizarse, ha decidido probar la Black&Decker de su padre por primera vez en la vida, y ha armado una buena. Cuando se da cuenta de que ha destrozado la pared y escucha los pasos apresurados de la comunidad de vecinos aproximándose a su vivienda para pedir explicaciones por el polvo que ha arruinado sus coladas recién tendidas, Alberto no encuentra otra salida que plantarse un kiki en el pelo, pintarse los labios con frambuesa, ponerse dos melocotones como pechos, y abrir la puerta diciendo: “Hola, soy Maria del Mar” En su nuevo papel como MaryMar, asegura que es sólo una empleada del hogar y que no sabe nada de “ese” polvo. Las cosas se complican cuando Meritxell, una vecina que ronda los cuarenta pero que afirma que tiene veinticinco, sospecha del kiki improvisado, mientras el portero, JoseFran, insiste en quedar con MaryMar después de la jornada. Una astuto film que combina la psicología de la estrategia con la denuncia social tantas veces acallada a cerca de hacer obligatoria una licencia para usar la mencionada herramienta de taladro.

** En la fotografia, Alberto con el kiki, cuando sale a jugar al futbol con los amigos del barrio y olvida este detalle, que le hace sospechar a Meritxell que hay gato encerrado.

3/04/2011

Kelly, Adely, y la poli.

Como sospechaba, Kelly y Adely se fueron finalmente a Marbella. Yo sólo estuve allí una vez, en octavo de E.G.B, iba vestida de Benetton de los 90 escogido por mi madre, el pelo fosco dejado secar al viento, y acné juvenil, para que os hagáis una idea.

Sin embargo, Kelly ha estado insistiendo últimamente a Adely para que le acompañe, porque le han soplado que hay jeques árabes y glamour, además de un monumento precioso dedicado a la Pantoja que ahora tienen cubierto con una lona mientras el alcalde piensa qué se puede hacer con él.

"Adeli, te lo advierto, si vais a Marbella, os crecerá patatita en la garganta, os pasearéis con sandalias de tacón en invierno, y tendréis que apretar el culo a todas horas para que se parezca a los culos de gimnasio que pasean por allí".

Pero ni caso. Kelly se la llevó de los pelos, y yo me quedé aquí, haciendo una sustitución de fin de semana en la tienda de papiroflexia de abajo de mi casa.


Entonces llegó la sorpresa. Enciendo la tele, y no puedo creerlo: Kelly y Adely en Corazón Corazón, con patatita en la boca, pero escoltadas por la poli: "Ha sido la peor experiencia de nuestras jovencísimas vidas", decía Kelly como destrozada. Habían quedado atrapadas en el ascensor de la mansión de dos pisos de un famoso actor internacional, durante una gala íntima que se celebraba en su casa. Luego la reportera daba cuenta de cómo el actor había entregado una tarjeta-compra de Bimba y Lola por valor de 5.000 euros por las molestias ocasionadas a las “afectadas” que, por otra parte, no conocía de nada.

Me figuro que colarse en una fiesta de famosos no fue lo más difícil para ellas, y que el incidente en el ascensor no fue para tanto, sobretodo si te regalan la tarjetita esa, y sabiendo que acabaron por ahí con los polis, que no estaban nada mal.

[En la foto, Adely forcejeando seriamente con un policía del servicio nocturno de vigilancia marbellí]

2/21/2011

poema feroz

Nos ha llegado un poema lleno de fuerza de un tal Vania. Antes de darle paso, sólo una pregunta llena de esperanza: eres ruso?

Soy la suela de tus zapatos,
¿por qué no me miras a la cara?
¿por qué aceleras el paso cuando llegas tarde,
sin pensar en lo que yo tengo que aguantar?
Soy una suela resistente,
te he sido fiel durante años,
pero admitámoslo: me queda poco,
y yo sólo
rezo
para que no te apuntes a clases de baile,
y sueño
con que te pongas a régimen
de una puñetera vez.

Vania

2/18/2011

la receta de los huevos pardos

Tengo que confesar que, aunque no me gustaba lo que era el trabajo, echo de menos mi antiguo puesto de asistente en la empresa de miniaturas Planksa. En Planksa lo pasábamos tan bien, que a veces olvidábamos que aquello era un trabajo. Una de mis compañeras,que estaba como una regadera, Maruchi, odiaba a los hombres. Le habían hecho tantas pifias en la vida que ya no se fiaba de ellos, y estudiaba en la universidad a distancia diferentes cursos sobre magia blanca y ciencias oscuras que ponía en práctica con los tipos que la habían jorobado.
Una buena mañana nos mandó esta receta, "huevos molidos", su tesis final de la asignatura "vudú sano y natural". Aquello nos hizo reír tanto, que uno de nosotros se meó encima (no delataré a nadie, Rober).
Aquí os paso la receta, voy a achicar la letra, por si a alguno le duele sólo de leerlo.

Huevos molidos

  • Córtale los huevos a un toro
  • Escribe el nombre del tipo que te dejó en una palangana
  • Pon los cojones del toro en la palangana
  • Machaca con fuerza mientras pronuncias el nombre del portero de tu casa, el que te cae mal
  • Licúa los huevos en una Moulinex mientras gritas el nombre de tu primer noviete, el que se enrolló con tu mejor amiga
  • Sal a la calle y pártele las pelotas a un poli de una patada
  • Come huevos cocidos de cena
  • Duerme soñando con Igor, el del jovencito Frankestein y sus ojos de huevo
  • Despierta, y si viene la poli a preguntar qué es ese olor, dales a beber los huevos de toro y huye lejos.

[En la imagen: unas ardillas presenciando la castración de un toro a través de la ventana del centro veterinario "animalada"]