Anoche cenaba con Paqui, mi querida amiga de la infancia, a quien no veía desde hace siglos. Lleva mucho más tiempo que yo queriendo hacerse un hueco como escritora mientras alterna con otras subtareas para ganarse la vida (cría de mejillones en el hogar, paseo de bestias peludas, profesora de ganchillo, repobladora de pelo para la calvicie masculina...). Tuvimos la siguiente conversación:
—Yo creo que no voy a ir a la manifestación de mañana. Hago de recepcionista en un curso de tantra a esas horas.
—Pues deberías.
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| Paqui vestida de Wonder Woman en los carnavales de Almendralejo, con la bandera de la Comunidad de Madrid de fondo. |
—No exageres. La verdad es que he tenido suerte de no haber sufrido nunca discriminación.
—¿Ya no te acuerdas de cuando te quedaste embarazada de Paquito?
—Uf, calla, qué disgusto me llevé. Tenía 26 años y mucha vida nocturna. Me costó tanto encajarlo...
—No me refiero a eso. Trabajabas en una agencia de publicidad por la mañana y como pasante de guionista en una productora de moda por las tardes.
—¡Madre mía! ¡Es verdad! Qué tiempos...
—Me acuerdo perfectamente de que estabas hecha polvo por lo que te dijo el jefe de la agencia al enterarse, mientras tomabas un café en la cocina y él se acercaba a hablarte por primera vez en los seis meses que llevabas trabajando allí.
—Mina...
—Te dijo "así que estás embarazada..." tú asentiste y te soltó: "la semana que viene ya no vas a estar trabajando aquí".
—¿En serio? ¡Qué cerdo!
—Eso no es todo, Paqui. Tu sueño de hacerte guionista estaba ahí, a la vuelta de la esquina, tenían preparado para ti un hueco en una nueva serie, en la productora. Habías estado trabajando sin cobrar un duro por las tardes para ellos, dando ideas y escribiendo drafts mano a mano con dos mujeres con las que te llevabas de miedo.
—¡Me acuerdo! ¡Qué simpáticas! ¡Como me gustaba hacer aquello!
—Cuando les contaste que estabas embarazada... me hablaste de los caretos espantados o apurados, o las dos cosas al mismo tiempo, de aquellas DOS MUJERES. Le dieron el puesto a otro y no volvieron a contar contigo...
—Vaya... no recordaba que hubiese estado tan cerca. Bueno, la serie les salió horrenda y la quitaron.
—Luego fuiste al paro a pedir que te apuntaran en el programa de búsqueda de empleo y la muy kjspdtsf de la funcionaria te dijo que con aquel bombo cómo ibas a encontrar curro. Me llamaste llorando aquel día.
No solemos hacer dramas de nada Paqui y yo, por la corriente literaria a la que pertenecemos de humor absurdo del más allá, así que empezamos a reírnos como locas.
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| La abuela de Paqui haciendo un corte de mangas al pescadero que la había tocado el culo, en 1942. |











