Una buena mañana nos mandó esta receta, "huevos molidos", su tesis final de la asignatura "vudú sano y natural". Aquello nos hizo reír tanto, que uno de nosotros se meó encima (no delataré a nadie, Rober).
Aquí os paso la receta, voy a achicar la letra, por si a alguno le duele sólo de leerlo.
Huevos molidos
- Córtale los huevos a un toro
- Escribe el nombre del tipo que te dejó en una palangana
- Pon los cojones del toro en la palangana
- Machaca con fuerza mientras pronuncias el nombre del portero de tu casa, el que te cae mal
- Licúa los huevos en una Moulinex mientras gritas el nombre de tu primer noviete, el que se enrolló con tu mejor amiga
- Sal a la calle y pártele las pelotas a un poli de una patada
- Come huevos cocidos de cena
- Duerme soñando con Igor, el del jovencito Frankestein y sus ojos de huevo
- Despierta, y si viene la poli a preguntar qué es ese olor, dales a beber los huevos de toro y huye lejos.
[En la imagen: unas ardillas presenciando la castración de un toro a través de la ventana del centro veterinario "animalada"]





