"Espinete, ¿te vienes a la panadería de Chema?"
Don Pimpón, 1985


11/17/2011

E-lecciones

Ayer por la tarde me di cuenta de que el domingo que viene había quedado con un club de desempleados a quienes dirijo en una terapia para que superen el trauma de tener todo el día para ellos solitos, por lo que no podré acercarme al colegio electoral a votar, así que decidí buscar algún lugar en Internet donde poder hacerlo vía digital.

Escribí "ELECCIONES" en Google, y apreté a la primera opción, que es la que me pillaba más a mano, y descubrí lo siguiente:

E-LECCIONES DE ESPUTO

Precio: 90 euros al mes.
Público: mujeres
En qué consiste: el 99% de las mujeres no saben esputar, mientras que los hombres lo vienen haciendo desde la infancia. Somos un grupo de mujeres que hemos aprendido a esputar con lecciones telemáticas, y desde entonces nuestras vidas han dado un giro de 180º para mejor.


Testimonios:
Romina: "El primer día que esputé, me tocó la lotería. El segundo, concebí un hijo. El tercero, me matriculé de una carrera que ni siquiera sabía que me gustaba."
Sonia: "Yo era una mujer millonaria pero infeliz. Cuando me enseñaron a esputar, perdí todo mi dinero, conseguí un empleo en un café, los tíos dejaron de darme la vara y me regalo flores a diario. Además, ahora juego al ajedrez."


No supe cuál de los dos atractivos testimonios fue el que me convenció. Pero recordé que no tenía a quién votar. Y que me quedaban 90 euros para acabar el mes.
Adivina lo que voy a hacer con ellos.

11/11/2011

cartelera cultural

Título: Sobresaltos a media noche
Género: pseudo thriller alucinógeno con humor y drama
Duración: una crisis de ansiedad completa
Director: Faemino y Cansado
Actores: Ruiz Mateos, Alaska y Vicente del Bosque
Productora: Nata Montada Remsy
Argumento: Varias personas pertenecientes a sectores muy diferentes de la sociedad comienzan a padecer unos ataques mentales cada noche, en sus camas. Loly, la peluquera, Marino, el ferretero, y Almendro, un transexual que fue en su dia mujer de un segurata de los Reyes, viven estos ataques imposibles con horror, interpretado de modos tan contundentes como saltos de rana, ladridos, movimientos rítmicos de cabeza, caderas, pedorretas, aullidos, e incluso bailes al estilo Norma Duval.


Feliciano, un agente retirado de casos X, trata de ayudarles con la ayuda de su amuleto: la cinta que solía llevar McEnroe en sus partidos de tenis.

Al fin, el enigma se descubre y el espectador comprende que los tres casos no tienen nada que ver,  no están relacionados, solo que Loly pasa hambre en su régimen de naturhouse, Marino no vende ni una tuerca y eso le desquicia, y Almendro tiene una esquizofrenia severa que debe tratar.

Una película trepidante, cuyo final deja descolocado a cualquier cultureta de turno por la complejidad de su resolución.



En la foto: Almendro, en uno de sus episodios nocturnos.

10/17/2011

SPA con masaje de pan crujiente

Queridos lectores,
tengo algo que confesaros. Anteayer acudí al nuevo y ya muy conocido Spa de masajes de Pan Crujiente en pleno centro bohemio de la capital (sí, París ya me queda lejos...).
Entré por la puerta (¿cómo si no?), y me esperaba el panadero. Buenos días, me dijo, quíteselo todo y diríjase a la sala de amasar. Aquello me hizo reír muchísimo, dejé mi ropa colgada de un colín gigante barnizado y seguí la flecha de colines incrustados del suelo, hasta que aparecí en la sala de amasar. Allí, siete panaderos de distintas regiones del país comenzaron a amasármelo TODO. No puedo decir cómo, pero en poco tiempo, mi cuerpo se convirtió en una auténtica masa blanda y sin forma, pero yo estaba feliz. Luego, me condujeron a la sala de FORMA y FIGURA y comenzaron a azotarme como a un colchón lleno de polvo, me bañaron en agua helada, y me azotaron nuevamente con las manos en el pompis, esta vez una empleada con una camiseta en la que ponía "pansito". Al llegar a la sala de Pan Crujiente, varias mujeres con pañuelos negros a lo Rogelia comenzaron a estrujar curruscos de pan seco sobre mi cuerpo extendido en media tostada gigante, y comenzaron a exfoliarme todo el cuerpo con ello, sacándome no sólo la piel, si no varias capas de más abajo. En aquel punto, con el cuerpo apaleado, el dolor de la corteza del pan clavándose en mi cuerpo hizo que ya no sintiera nada.
Al final, me indicaron cómo salir montada en un carrito con forma de pan de hamburguesa, y un anciano me esperaba para ayudarme a vestirme con mi ropa y hablarme de su infancia en Arapiles, "y toma este delicioso pan hecho con el pan y toda tu piel exfoliada", me dijo, además de pedirme los 120 euros que me costó aquello, "si te lo comes entero, vivirás 30 años más que la media", añadió. Pero como comprenderéis, el pan fue a la basura por completo, metido en una bolsa, para no envenenar a los pajarillos.
Hay cosas modernas que no comprendo, y el Spa de Pan Crujiente es una de ellas. Pero de todo se aprende...
En esta foto, el pan entregado a Mina por el anciano, elaborado con pan crujiente y su propia materia corporal exfoliada, antes de ser depositado en la basura municipal.

10/11/2011

el rapto de Mina

Queridos lectores y superfans de Gavilán,
no acepto reprimendas por haber descuidado este blog, ¡simplemente me raptaron!
El pasado mes, cuando volvía de comprar cuarto de lomo fingiendo, con unos tacones Paco's colosales, que era pariente de Sarah Jessica Parker, un Seat Panda paró a mi lado como si algo le interesase.
Tardaron sólo medio segundo en meterme en el coche y vendarme los ojos, algo que no me privó de comprobar que la tapicería estaba forrada con mantillas odiosas probablemente de colores muy poco trendies. Noté cómo me ponían ropas sobre mi vestido de mercadillo medieval, como si tuviera que abrigarme, y tiraron mis Paco's por la ventana.
Al bajar del coche, quince horas más tarde, me condujeron a algún lugar con cientos de escaleras, una detrás de otra, metálicas, y sentía cómo me rodeaban muchas personas hablando francés. Al fin, alguien me destapó los ojos, y me encontré con los Champs Elysées enfrente, subida a la mismísima Tour Eiffel, y lo más importante: vestida con el gusto de Britney Spears y Belén Esteban juntas. Traté de taparme y grité, ante los ojos impresionados de cientos de franceses y otros turistas elegantes.
Entonces la ví huír corriendo, con una coleta canosa y un perfil de pájara, muy satisfecha de sí misma.
Era Loreto Tinoco, alias Gavilán Palomo, aquella mujer que en su día nos anduvo persiguiendo en un campamento juvenil al que se apuntó siendo ya más que cincuentona. Imagino que nos ha encontrado, y temo que al comprobar que ahora soy una escritora de renombre a su costa, las venganzas continúen.
Esto ocurrió el 1 de septiembre, sin dinero, y vestida de aquel modo, ayer llegué a Madrid, después de cuarenta días vagando por las carreteras fgansesas y espagnolas. Gracias a que mi amiga Gosío me dio cobijo en Montpellier y pude trabajar unos días para pagarme un traje de Mango y un billete de autobús, estoy aquí. Pero la aventura de la vuelta, os la contaré por partes.
En la foto: Mina Patuco descubre dónde está y cómo va vestida, en la Torre Eiffel de París.





8/31/2011

la humareda

El verano siempre va cargado de accidentes. Ejemplo de ello, ha sido la picadura de avispa en el escote de mi amiga Trini, la del estanco de Almanzor, la operación de fimosis del marido de mi la peluquera de Mirroque de mar, o el despido de una mujer de pelo rizado y rubia natural de la factoría de ideas donde trabajaba.

Pero el colmo fue ayer, cuando cogí el coche de línea a Guadarrama. Eché la vista atrás, y ví MAdrid ardiendo. Ardía de modo infernal, un nubarrón gigante del tamaño de tres veces el contorno de la ciudad (en la lejanía, cabía entre mi dedo índice y el pulgar). Le pregunté a la muejr de al lado. Parecía sabia, sin embargo, me contestó lo siguiente: "cuando veo algo que arde, me acuerdo de ciertas partes de mi anatomía en la noche de bodas". Parecía sabia, pero no he dicho que su aspecto era abominable, y que me hablase con tal naturalidad de su noche de bodas y lo que se le hacía chamusquina me dejó K.O.
Decidí olvidarlo hasta llegar a casa y que el telediario de segunda edición me contase algo del asunto. Pero rien de rien. No he sabido nada de la nube gigantesca, y he dormido con pesadillas pensando en los OVNIS.
Esta mañana me encuentro con esta broma. ¿Una chabola y unos pastos en San Fernando de Henares?
¿es broma?
Ya lo decía mi yayo: hija, por Dios, paga ese cigarro...

7/12/2011

Leona. Lioness. Lione.


Siempre me impresionó la increíble melena de mi amiga Leona. No me preguntéis por qué sus padres fueron a ponerle un nombre concordante con su aspecto físico y su fortaleza vital, sobretodo porque los rizos fuertes y definidos aparecieron mas allá de los quince años, tal vez por el excesivo uso del cepillo de una madre de pelo lacio que nada entendía de genes dominantes.
Cuando Leona apareció en su clase de COU con aquel pelo acorde a los años en que vivía, los ochenta, la clase entera se quedó paralizada, y pronunciaron su nombre como si lo hicieran por primera vez. Al menos, en ese sentido. LE O NA!
Desde entonces Leona lo dio todo para concordar al 100%. Sacó el COU, sacó la carrera de Recortes y Artes Manuales en la complu, sedujo ferozmente a su novio hasta que al fin consiguió una boda, una casa, unos hijos, un súper trabajo... y todo a fuerza de fuerza, de rugirle a la vida, de hacerle frente a todo... "Groar!" Rugía Leona, "puedo con tutti!", se expresaba a la italiana. Hasta que un buen día, en toda su plenitud, cuatro mierdas se le cruzaron en el camino, y consiguieron que la despidiesen de su trabajo en "Creatividad Por un Mundo Sin Injusticias".
Confieso que esto sucedió ayer. No la oigo rugir. Pero sé que los rizos siguen vivos, Llongueras se lo dijo en una ocasión en su peluquería en 1987: "Te damos cinco mil pesetas por esta melena. Durará toda la vida". Tengo la sensación de que desde lo más profundo de su ser animal, salvaje, indomable, Leona trama algo. Algo que hará tranquilamente, sin prisas, porque ya sabe de qué va la vida. Algo grande que hará estremecerse a unos, enorgullecerse a otros, arrepentirse a los de mas allá.
Animo, Leona.

7/07/2011

Entrevista en Parla

Me sentía como una inmigrante cogiendo un autobús y cruzando caminos que nunca había recorrido... hasta que al fin llegué al polígono industrial de Parla donde me entrevistarían para ser la nueva responsable de algo -aún no sabía qué. Me presenté allí, frente a Mary Cruz, la chica de recepción, quien se fue a anunciar a Milagros, la de RRHH, que ya estaba allí. Esperé pacientemente de pie, mientras Mary Cruz me ignoraba y hablaba por teléfono con personas que le hacían mucha gracia.
Al fin me metieron en una habitación moderna y grande, como la sala de reuniones en la que nos metieron en mi ultimo trabajo para anunciarnos a todos el despido colectivo. No había nadie. Solo una tele gigante. Una voz muy diferente a la de Dios, pero proce
dente del más allá me dijo "Mina Patuco, encantada, soy Mila, te hablo desde Alpedrete!"
Me pregunté si alguno de mis conocidos tendría medios para gastarme una inocentada de tales dimensiones, sin embargo, era que no: Mila me hablaba por videoconferencia desde Alpedrete. Tres minutos más tarde, me encontraba más comoda, contestando a sus preguntas. "Y ahora, entrará Geronyme, tu futura jefa, la gerente de la nave". Geronyme era francesa y muy contundente. "Te quedarás a cerrar hasta las ocho, espiarás al personal, harás reportes de lo espiado, hablarás inglés y francés, actualizarás la web, recepcionarás a los
clientes, estarás encargada del jardín, vigilarás a los de la limpieza, cuando yo no esté te pondrás esta máscara y deberás pasear por los pasillos cinco veces al día para que todos piensen que estoy en la oficina, me lavarás el pelo tres veces por semana, te encargarás de hacer las compras de material y de los rollos de papel higiénico, y no tendrás ni un solo día libre hasta que al menos hayas cumplido tres años en la compañía".
Soy Mina Patuco. Podría haberle dicho que conocía a las raposas de su especie, que trabajé con algunas, que olisqueo a otras en el metro, o que me llamase cuando encontrase a una
esclava que se prestase a todo aquello allí, en su poligono de Parla, por tres duros. Sin embargo me despedí como una verdadera profesional, y salí al polígono a coger el autobús de vuelta, donde hacía 40 grados a la sombra.
Me acorde de Gavilán Palomo en Mirroque, y volví a preguntarme cómo habría conseguido su cómodo trabajo como activista de CCOO. Luego, conté cuantas copecas me quedaban en el bolsillo, al estilo de Raskolnikov, algunos sabéis de quién se trata, y me fui a casa a limpiar el polvo.

(En la foto, las modernas instalaciones del centro de trabajo)