Título: El largo viaje a Bordó
Género: Histeria
Duración: el largo viaje
Director: Jesús Calleja
Idioma: español con subtítulos
cuando habla gente local
Reparto: El mismo elenco que en La
Casa de Papel
Banda sonora: Day tripper
Productora: S-ALSA
Rhonda y Klaus se conocen en la performance de un famoso performer y terminan performando juntos en una cama de 1'90. El encuentro los sume en una nebulosa de enamoramiento y se lanzan a ir de viaje a Burdeos en el puente de la Almudena. Sin embargo, Klaus pone una difícil condición: pronunciar Bordeaux como los franceses, es decir, "Bordó". Este duro reto no lo consiguen hasta el puente de mayo, porque Rhonda tiene dificultades con los idiomas y Klaus tiene frenillo en la lengua.
El 1 de mayo a las 7 de la mañana cogen un autobús a Donosti que llega a su destino a las 8 de la tarde, después de parar en todas las gasolineras, pueblos y capitales de provincia del país. Rhonda está desfallecida pero Klaus la anima diciendo que quedan solo tres horas de camino y que a las 11 de la noche estarán performando en su apartahotel de Bordó.
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Rhonda y Klaus, en el primer área de servicio a 1 km de San Sebastián, ignorantes de lo que se les venía encima |
La ilusión se desvanece cuando suben al nuevo autocar y descubren pegatinas del mundial 82 aún pegadas en las ventanas, asientos rajados de hace cien años, y olor máximo a humanidad. La carraca parte de la estación de autobuses y kilómetro y medio más allá se detiene a repostar en un área de servicio. "ARRETE" dice el conductor tan contento, indicando que se bajen todos a cenar. Los pasajeros bajan sin dar crédito y abren las tarteras a regañadientes. Dos hipsters pamplonicas se acercan a los protagonistas para felicitarles por su atractivo y confiesan que se apearán en Bayona. Klaus se burla preguntándoles por qué no han ido directamente desde Pamplona, y ellos tienen que confesar que haciendo aquel cambio en Donosti ahorraban 7 euros. Rhonda pellizca a Klaus en la nariz por su arrogancia y su relación peligra durante unos minutos de película, hasta que vuelven al autobús y se reconcilian, acurrucándose entre niños que berrean y abuelas que reparten cuscús.
Al rato, el autobús hace parada en un pueblo vascofrancés, Rillete de Goritzia, donde queda atascado en una callejuela del casco urbano. Varios tipos con chapela francesa salen a reconducir el vehículo, desmontando a pelo, para ello, parte de la carcasa delantera de 1986, que se queda de recuerdo en el pueblo. Tan campante, el bus destartalado parte de nuevo, para llegar a las dos de la madrugada a Bayona. Varias personas aplauden y los navarros bajan desesperados y besan el suelo, como el Papa. Klaus aún es capaz de soltarles alguna mofa por torpes y uno de los hipsters se venga, gritándole "hemos dicho antes que erais atractivos, pero la verdad es que solo lo es ella". Klaus se queda descompuesto y deja que Rhonda le consuele prometiéndole performances novedosas a su llegada a Bordó.
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Rhonda y Klaus, aterrorizados en el autobús del infierno, pintados con acuarela por el pasajero de delante |
La escena final es la de un autobús con el aspecto de un amasijo de hierros llegando a Bordó a las siete de la mañana, lleno de gente deshidratada y en pánico. En los créditos finales, escenas de los navarros enrollándose en los parques de Bayona, Rhonda y Klaus teniendo un accidente de bicicletas de alquiler y performando incansablemente, la chica libanesa discutiendo con su anciano padre, el conductor siendo llevado con camisa de fuerza por las autoridades, y los protagonistas de nuevo volviendo, esta vez en avión, a la capital.
Tierna, aterradora, cansina, deshidratante y malolinete, esta película de género fluido podría quitarle la vida a cualquier enfermo del corazón.
Jamás he oído nada igual excepto cuando oí algo parecido.
ResponderEliminarTe quiere:
Liam T. Máximo
Mi suegra viajó a Badajoz en burra en 1941 desde Bratislava. Cuando llegó, en 1943, parte del culo quedò pegado a la silla de la burra, perdiendo medio pompis en la operación. Tuvieron que reconstruirle el trasero, treinta años más tarde, en la Clínica del Dr. Barragán. La vida es corta para hacer tonterías y los viajes, mejor en yate.
ResponderEliminarPráctica González Cantizano
Hace siglos un amigo cogió un patinete eléctrico para irse a Cádiz, desde Cuenca, y aún no me ha llamado a decir que llegó. Era un buenísimo amigo que si hubiera llegado, ya me habría llamado, ya. Hay gente que dice que llegó hace semanas, pero si no me ha llamado, digo yo que no será él, y que llegar, no ha llegado. No sé si me explico...
ResponderEliminarKira Pasar
Soy un observador profesional de gaviotas, y cuando se revuelcan por ka arena más de la cuenta quiere decir que ni te cases ni te embarques. Yo me casé y la pifié. Un vecino salió de viaje y un malabarista le parò en un semáforo y de ahí para arriba, todo impedimento. Claramente hay que fijarse en las gaviotas.
ResponderEliminarKepa Jarraco
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ResponderEliminarKepa, ponte un corrector. De palabras y de arrugas, que estás más viejo que la tos, ayer te vi en la panata.
ResponderEliminarCrítico Máximo
Estuve años en clases de dicción solo para pronunciar Bordó. Este post me tranquiliza.
ResponderEliminarLogan Gosso