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Gachas manchegas, el plato que el astuto camarero sirvió a Edurne durante su última visita al Restaurant |
A pesar de aparecer allí todos los jueves y pedir lo mismo durante tanto tiempo, el camarero -el mismo desde el primer día- se hace un lío, y Edurne está cansada de dar explicaciones. Por ello, siguiendo mi consejo, le ha hecho llegar el siguiente poema, dedicado a la inutilidad absoluta:
Pechuga es mi menú
Tras
tras
Es el
camarero
de un
fino restaurante
que
sin e
es restaurant
¿Que
qué deseo?
Jubilarme
a los 40
¡No
preguntes tonterías!
me
dan igual tus tatuajes
o tu
origen constantinopolitano
Si te
refieres a la comida
ya lo
sabes
lee
mis ojos afilados
descifra
mis notas
al
estilo pictionary
que
pongo ante tu vista
en
una libreta de Hello Kitty
Una
gallina o pollo
Un cuchillo de carnicero
Una casquería
Carro de la compra
Aceite
de oliva a la sartén… ¿lo
pillas?
¿Te
cuesta tanto, cojoncio?
¿Te
cuesta tanto
recordar
que
es pechuga
de
pollastre
lo
que quiero comer?
¿Acaso
mi peinado a lo Cleopatra
pasa
inadvertido ante tus ojos?
¿Cuántos
jueves más
necesitas
nene
para
saber qué es lo que me va?