Ya os hablé de Damián, el Vasco, hace
varios años en el poema del hombre apaleado. Cumplía cuarenta y cinco y ahora
ya ronda los 50, y sigue manteniendo un gran parecido físico con Sergio Dalma.
Lo que ha hecho Damián el Vasco alias
Cuñaaaaaooooo, este fin de semana, ha sido una de esas travesuras con las que
todo hombre sueña, y que desempeña como si no hubiera un mañana: escaquearse de
los quehaceres familiares, del colecho conyugal, de los partidos del nene….
Para irse un fin de semana entero con sus amigos pasados de fecha y hacerse un
torneo de pádel, camisetas equipo-peña y algunas otras atrocidades carrociles
propias de la edad.
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El de la tienda de ultramarinos, sobrino de la Jacoba, quiso hacer también una exhibición de sus habilidades, dejando a los del padel muy desanimados. |
Llegaron a Talamanca de los Motriles el
viernes, y les cayeron 40 grados a la sombra. El hotel con spa que habían
comprado en gruponzon.com resultó
ser la casa de la tía Jacoba, tal cual, sita en el centro del pueblo, con
literas de campamento y un redil para la burra. ¿Habéis traído los sacos de
dormir? Les preguntó la señora, que llevaba una pañoleta negra en la cabeza,
pero que sabía manejar el whatsapp. La pesadilla continuó cuando las pistas de
pádel eran, sencillamente, el aparcamiento del ultramarinos, donde les
esperaban los tres únicos niños del pueblo, y los dos únicos adolescentes,
éstos últimos siameses, con pancartas que decían “que gane equipo 1” los unos,
y “que gane equipo 2” los otros. Además, el resto del pueblo descansaba en
sillas plegables bajo una sombrilla de Amstel que les había dejado Ovidio, el
del bar. Las posibilidades de huir sin ser presos de garrotazos eran tan pocas,
que se pusieron a jugar con las camisetas equipo-peña, que llevaban la silueta
de una tía en pelotas, y los más ancianos estaban encantados.
Aquello terminó como el rosario de la
aurora: Damián el Vasco y dos más (de los seis que iban) en las urgencias más
cercanas, a unos 60 km del pueblo, por deshidratación, falta de riego y, como
indicó el doctor de la comarca en el informe: “indicios de vergüenza suma y
desilusión máxima”. También añadió de viva voz para la radio local “creo que
estos individuos habían puesto demasiadas esperanzas en un fin de semana, y
siento decir que la realidad es la realidad, y esto no es Marbella”.
A la ratona de los rizos (como llaman en
el barrio a la esposa de Damián, por su tacañismo y su melena imposible) no le
hacía gracia que yo lo contara, pero hay que dar cuenta de lo que los
cuarentones se empeñan en hacer en ciertos momentos de crisis de identidad,
para que no les pase como a Julito Iglesias, que tropezó dos veces con la misma piedra(subidubá), aunque mal, mal, a él no le ha ido.