Recientemente
escribí un relato basado en un acontecimiento de mi vida. Unos
productores sin un duro realizaron un corto, y aquí os dejo la reseña:
Título: Amistad
y podología (inspirada en Amor y
Pedagogía, de Unamuno)
Género: Drama
intelectual con olor a pies
Duración: corto
de tan sólo 95 minutos.
Director: Criança
Delgado
Actores: Katia Escobedo, Miasma Traspiés, Acatúm Tulara. Con la
colaboración especial de Jordi Hurtado haciendo de conductor de grúa.
Crítica: asegurada
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Adela Malón en los brazos de un portero de finca que la rescata de la grúa, en la segunda parte del film, que se estrenará en el año 2019. |
En una mañana de abril Katia, estetiSIÉN
de pies, descubre bajo la lluvia, fuera del local, a una mujer bajo un
paraguas. Adela Malón se presenta y le dice “no soy Mary Poppins, ¿puedes
abrirme? “ y añade “busco empleo”. Katia se aparta mientras Adela accede al
local sin esperar respuesta y sacude el paraguas y su propio cuerpo hasta dejar
las paredes y a la propia Katia como una sopa. Se puede leer en el rostro de
las protagonistas un diálogo de miradas tal que así: “no sabes dónde te estás
metiendo”, “lo sé, este lugar es un antro”, “lo peor no es eso, sino los quesos
de los vecinos del barrio”, “no importa, necesito perras”, “allá tú, sólo te lo
advierto, soy escritora y mírame”, “por favor, dirijámonos la palabra ya, no
soporto los diálogos telepáticos”, “ok, tienes unos ojos preciosos”. Katia mira
hacia la puerta y descubre una silueta conocida, entonces, le ruega a Adela:
“están a punto de entrar los pies más asquerosos de todo el barrio. ¡Huye!”
Pero Adela se adelanta, le quita el abrigo de peluche a la clienta, los
botines, y procede a serrarle los callos. A partir de ese momento, Adela inunda
de alegría y psicodelia el negocio. Come lonchas de pavo a horas tempranas, silba
incesantemente canciones de Jethro Tull, da palique a los clientes más
insoportables, despedaza a los concursantes de MasterChef y llora súbitamente
en momentos felices.
Tres días más tarde de embaucar a sus compañeras, el aire
podrido de la avería de una alcantarilla próxima le recuerda a Adela que debe
irse “esto no era para mí. Soy ingeniero de teleco.” Sus compañeras, la mayoría
doctoradas en Estados Unidos, entienden enseguida. La frase última desgarra las
emociones: “No te olvides esto” le dice Katia entregándole el paraguas de
cerdos rockeros con el que llegó. Adela se aleja, abre el paraguas, y este se
engancha a una grúa por accidente, quedando la protagonista colgada y
pataleando con un vestido muy corto, a más de 6 metros de altura.